Cuando decidí que quería conocer Marruecos y sobre todo pasar una noche en el desierto de Sahara, no me imaginaba en lo más mínimo todo lo que iba a vivir en este viaje.
Explorar Marruecos por libre, manejando por las montañas, valles y el impresionante desierto del Sahara, es una experiencia inolvidable. Me encanta hacer viajes en coche porque puedo disfrutar de los diferentes paisajes y me da libertad de parar y visitar ciudades que nos vayamos cruzando.
Si sos de esos que les gusta que todo esté organizado y gozar del viaje dejándose guiar, entonces acá te dejo muchas excursiones que podes hacer:
En este artículo te comparto mi itinerario de 6 dias desde Marrakech hasta las dunas de Erg Chebbi en el desierto de Merzouga, con consejos y experiencias personales para que tu viaje sea aún más fácil.
Todo lo que tenés que saber antes de hacer un viaje por libre y en coche en Marruecos lo podés encontrar en la “GUÍA de información práctica para viajar a Marruecos”
¿Dónde queda Marruecos?
Marruecos está ubicado en el norte de África, limitando al norte con el mar Mediterráneo, al oeste con el océano Atlántico, al este con Argelia y al sur con el Sahara Occidental. Es un país con una geografía variada que incluye playas, montañas y desiertos.
? Alquiler de auto en Marruecos
Si querés hacer este itinerario con total libertad, lo mejor es alquilar un auto. Nosotros lo hicimos en el aeropuerto de Marrakech con una agencia local avalada por la página de Booking.
Consejos :
Ahora sí, empecemos con el Road Trip de 6 días desde Marrakech hasta el Desierto de Sahara:
Día 1: Llegada a Marrakech y primeros imprevistos
? Trayecto: Aeropuerto de Marrakech → Medina de Marrakech
? Alojamiento: Riad Tasneem
? Resumen del día 1: Bienvenidos a Marruecos.
Llegamos al aeropuerto de Marrakech a la mañana, no les voy a mentir fue un poco caótico por la época: febrero 2020 justo antes del COVID, ya con eso se lo pueden imaginar, además tenía la visita de una amiga Argentina que venía desde Barcelona y teníamos que encontrarnos ahí en el aeropuerto para ir a buscar el coche y llegar al Riad juntas.
Despues de recojer el coche alquilado y de varias periples ( aca te cuento mi aventura desde el aeropuerto al Riad ) llegamos al Riad donde nos recibieron de diez y donde degusté el café con cardamomo mas rico del planeta. Esté dia nos lo tomamos tranquilos, despues de la caotica recibida de Marrakech y lo terminamos en el restaurante



Día 2: Marrakech – Aït Ben Haddou – Skoura
? Trayecto: Marrakech → Aït Ben Haddou → Skoura
? Tiempo de ruta: 4 horas
? Alojamiento: Kasbah Ait BenHadda
Después de desayunar un típico desayuno marroquí en nuestro hermoso Riad, dejamos Marrakech temprano y tomamos la ruta en dirección a las montañas del Alto Atlas.
Acá los paisajes fueron majestuosos, no podíamos creer que estábamos en Marruecos, literalmente parecían de otro planeta.



Primera parada : Aït Ben Haddou
Aït Ben Haddou es un ksar (una aldea fortificada) declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.
Este pueblo de arcilla fue escenario de varias películas y series como Game of Thrones y Gladiador. Es una de las mejores representaciones de la arquitectura bereber tradicional.
Ait Ben Haddou, fue construido entre los siglos XI y XII, durante el dominio de la dinastía Almorávide en Marruecos. Era un punto clave en la ruta de caravanas que transportaban mercancías entre el Sahara y Marrakech, especialmente oro, sal y especias.
Durante los años fue restaurado varias veces y aunque muchas familias se mudaron al otro lado del río, algunas todavía viven dentro del Ksar. Gracias a la Unesco y a los rodajes de películas, el sitio se sigue manteniendo y sigue siendo una de las joyas de Marruecos.
Después de recorrerlo por varias horas, seguimos camino hacia Skoura, donde pasamos la noche en un alojamiento tradicional en medio del palmeral.
Día 3: Skoura – Merzouga (Desierto del Sahara)
? Trayecto: Skoura → Merzouga
? Tiempo de ruta: aproximadamente 6 horas
Este fue uno de los días más largos de ruta, pero también uno de los más impactantes del viaje. Salimos temprano despues de desayunar desde Skoura con el objetivo de llegar a Merzouga antes del atardecer para poder disfrutar la experiencia del desierto al máximo.
Aunque en el camino pasamos por Ouarzazate, no hicimos parada porque no teníamos tiempo.
? Tip: si tenés más días o salís muy temprano, podés hacer una breve parada en la Kasbah Taourirt o visitar los estudios de cine Atlas Studios, conocidos por películas como Gladiador, La Momia o incluso Game of Thrones.
Después de atravesar varios pueblos y paisajes de película, entramos en una zona cada vez más árida, con el horizonte de arena empezando a asomar en la distancia. Las últimas dos horas de ruta son espectaculares.
? ¿Qué es Merzouga? ¿Y el Erg Chebbi?
Este punto del viaje merece una aclaración: Merzouga es un pequeño pueblo ubicado en el sureste de Marruecos, a pocos kilómetros de la frontera con Argelia. Es el lugar más conocido para acceder al desierto del Sahara marroquí.
El desierto del Sahara es el más grande del mundo, pero no todo Marruecos está cubierto por dunas. De hecho, lo que la mayoría imagina como “el desierto” —esas dunas doradas gigantes— en realidad se llama Erg Chebbi.
Un erg es un mar de dunas de arena fina, y el Erg Chebbi es uno de los más accesibles y espectaculares de Marruecos. Está justo al lado de Merzouga, y es donde se hacen las experiencias típicas del desierto: dormir en jaimas, andar en camello, ver el atardecer, y contemplar el cielo estrellado.
Llegada y experiencia en el desierto
Cuando llegamos a Merzouga, dejamos el auto en una posada que funcionaba como punto de encuentro para todos los que íbamos a pasar la noche en el desierto. Ahí nos recibieron demasiado bien,con un té de menta, leche de camello (que no probé, claramente) y un plato que todavía hoy sigo haciendo: salsa de tomate con especias y huevo frito. Un 10.
Después de esa bienvenida, empezó la travesía en 4×4. Íbamos con un guía solo para nosotros tres, lo cual fue genial porque podíamos charlar tranquilos, hacer preguntas y disfrutar el camino a otro ritmo.
Antes de llegar a las dunas, pasamos por la zona donde viven los nómades, pequeñas casas dispersas en medio del paisaje árido.
En medio de ese paisaje, aparecían algunos vendedores ambulantes —casi todos nómades— con joyitas hechas a mano, fósiles, tejidos y cosas que claramente habían traído desde muy lejos. Y cuando ya pensábamos que íbamos directo al campamento, hicimos una última parada en un pueblito, donde los guías nos llevaron a una casa y nos ofrecieron una representación de música tradicional local.
Fue uno de esos momentos que no esperas y te regalan una parte de la cultura desde adentro. Ritmos con tambores, palmas, canciones que no entendíamos, pero que se sentían en el cuerpo.
Solo después de esa parada cultural, seguimos camino hasta el campamento donde nos encontramos con el resto de personas que también estaban disfrutando de la experiencia.
? El atardecer sobre el Erg Chebbi, la cena compartida bajo las estrellas, las historias de los nómades, la fogata, la música, las risas, el cielo más impresionante que vi en mi vida – creía que podía agarrar las estrellas con las manos. Y al final del día, las jaimas (carpas nomades tipicas del desierto) cómodas y calentitas. No hay palabras suficientes para explicar esa noche.
Sin duda, uno de los momentos más mágicos del viaje.
? Alojamiento: Desert Berber Fire Camp
Día 4: Merzouga – Gargantas del Dades – Valle del Dades – Ouarzazate
? Trayecto: Merzouga → Gargantas del Dades → Valle del Dades → Ouarzazate
? Tiempo de ruta: unas 6 horas (sin contar paradas)
Nos levantamos bien temprano para ver el amanecer en el desierto, y fue de esos momentos que te quedan grabados para siempre. Me senti literalmente en el rey leon. Silencio total, aire fresco y ese cielo en movimiento constante y las dunas brillando por el sol. Inexplicable, tenes que vivirlo.
Después del desayuno en el campamento, nos despedimos del desierto y empezamos el camino de regreso, con destino a Ouarzazate. Pero antes, venía uno de los tramos más lindos del viaje.
Gargantas del Dades
La primera parada fue en las Gargantas del Dades, una zona montañosa atravesada por un río, con formaciones rocosas únicas y una ruta llena de curvas cerradas que sube en zigzag por el valle.
El paisaje es de película que van cambiando a cada tramo : piedras de color rojizo, paredes que parecen esculpidas a mano, si me decías que estaba en orto planeta, te creía. La inmensidad era única.
A la vuelta paramos a descansar en el restaurante Timzzillite, que tiene una vista panorámica increíble de la ruta en zigzag y del valle.
Nos pedimos algo para tomar y aprovechamos para frenar un rato, respirar ese aire seco y mirar en silencio.
No fue barato, pero cuando tenés un paisaje así delante, sabes que eso también es parte del precio.
Después de esa pausa panorámica, seguimos viaje hacia Ouarzazate, sin más paradas porque ya estábamos bastante cansados.
Nuestro alojamiento esa noche fue un remanso de paz. Un ecolodge alejado del ruido, con detalles cuidados y la calma que necesitábamos después de tantos kilómetros. Podíamos cenar ahí directamente, con todo un buffet de comida casera… ya te podes imaginar.
? Alojamiento: Ecolodge La Palmeraie, Ouarzazate
? Un día que empezó con la inmensidad del desierto y terminó con montañas, curvas y colores.
Día 5: Ouarzazate – Marrakech
? Trayecto: Ouarzazate → Marrakech
? Tiempo de ruta: unas 5 a 6 horas (con paradas breves)
Este fue el último gran tramo de ruta de nuestro roadtrip. Nos levantamos temprano en Ouarzazate, con varias horas por delante para llegar a Marrakech, pero también con ganas de exprimir el día al máximo.
La ruta de vuelta nos llevó otra vez por el Alto Atlas, con sus curvas infinitas, pueblos encastrados en las montañas y paisajes que seguían cambiando a cada kilómetro. Aunque ya lo habíamos hecho a la ida, el camino no dejó de sorprendernos.
Parada entre montañas y aceites
En algún momento, hicimos una parada en una tienda al costado de la ruta, con vistas alucinantes de las montañas.
En la tienda se podían ver mujeres trabajando las almendras para después fabricar aceites esenciales, perfumes, jabones y productos naturales. El lugar olía riquísimo y era difícil no tentarse.
Yo me llevé un aceite de canela que tenía un aroma espectacular y decía “visage et corps” (para cara y cuerpo).
⚠️ Pero ojo: a la noche me lo puse directamente en la cara y terminé con una reacción alérgica.
Consejo importante: probá siempre en la mano antes, aunque suene lógico. En el momento, con la emoción, uno no siempre piensa.
Al llegar a Marrakech, el tránsito volvió a ser una locura… pero esta vez no nos agarró desprevenidos.
Estacionamos el auto sin ayuda de nadie (¡bien ahí!) y caminamos hasta el Riad De Vinci & SPA, justo a tiempo para el almuerzo.
Famélicos, nos sentamos en la terraza del Riad, y almorzamos otro plato típico marroquí: una delicia.
Después de descansar un rato, mi amiga se fue a hacer un masaje en el spa del Riad, mientras nosotros decidimos salir a pasear por la ciudad.
Fuimos a merendar y sacar fotos a Le Jardin Secret, uno de esos lugares que te sorprende en medio del caos de la medina. Un jardín escondido, tranquilo, con arquitectura islámica preciosa, fuentes, plantas y silencio. Muy recomendado si querés hacer una pausa sin salir del centro.
Después seguimos caminando por el souk, ese laberinto de puestos y colores que parece no tener fin.
Especias, alfombras, lámparas mágicas colgando de todos lados, cueros, cerámicas… un mundo en sí mismo.
Terminamos la noche en la Plaza Jemaa el-Fna, iluminada por el mercado nocturno, llena de vida, humo de comida flotando en el aire, risas, música y la energía inconfundible de Marrakech.
Fue el cierre perfecto para un día intenso, pero con mucho más disfrute que caos. Esta vez, Marrakech no nos ganó.
? Alojamiento: Riad De Vinci & SPA
Día 6: Últimas horas en Marrakech y despedida
? Trayecto: Marrakech → Aeropuerto
✈️ Fin del roadtrip
Después de haber dormido como bebés, nos despertamos sabiendo que era nuestro último día en Marruecos.
Nos fuimos directo a uno de los lugares más icónicos de Marrakech: el Jardín Majorelle, también conocido como el Jardín de Yves Saint Laurent.
Pasamos toda la mañana ahí, caminando entre cactus, palmeras, fuentes y colores vibrantes. El azul Majorelle, ese que parece eléctrico, está en todas partes.
Es un oasis dentro del caos, y una excelente manera de despedirse de la ciudad.
Después, volvimos al Riad a buscar nuestras cosas, con esa mezcla entre satisfacción y nostalgia que siempre aparece cuando un viaje llega a su fin.
? Devolvimos el auto en el aeropuerto y así, cerramos este viaje de 6 días por Marruecos, con historias para contar mil veces y la certeza de que la aventura valió cada curva, cada regateo y cada imprevisto.
Conclusión: ¿Vale la pena hacer este viaje por libre?
¡Sí, sin dudas! Manejar en Marruecos nos dio total libertad para explorar el país a nuestro ritmo y descubrir paisajes impresionantes. Hubo imprevistos, sí, pero cada uno de ellos terminó siendo parte de la aventura.
Si estás planeando un road trip por Marruecos, espero que este artículo te ayude a organizarlo.
¿Tenés más días en Marrakech?
Aunque nuestro viaje por Marruecos haya llegado a su fin, esta ciudad tiene muchísimo más para ofrecer. Si planeás quedarte un poco más, acá te dejo una lista de lugares que no te podés perder en Marrakech: jardines, terrazas secretas, rincones escondidos y toda la magia de la medina.