Marrakech es una ciudad que te abraza y te sacude al mismo tiempo. Tiene ruido, caos, colores, aromas intensos, paz escondida y mucha, mucha vida. La amás o la odias (o ambas cosas a la vez).
Después de haber recorrido sus calles, perdido la paciencia (y el rumbo) más de una vez, y haberme dejado sorprender otras tantas, armé esta lista con lo que para mí son los imperdibles de Marrakech. Incluye un poco de todo: lugares, experiencias, rincones secretos y restaurantes que valen la pena.
1. Perderte en la medina y los zocos
No se visita Marrakech sin caminar por su medina. Es un laberinto de callejones donde se venden lámparas mágicas, babuchas de todos los colores, especias, cerámicas, alfombras, cueros y mil cosas más.
? Consejo: vas a perderte, es inevitable. Respirá, soltá el mapa y disfrutá del caos. Y si querés comprar algo, ¡regateá! Siempre con respeto y una sonrisa.
2. Jemaa el-Fna al atardecer
La plaza más famosa de Marruecos se transforma a cada hora. Durante el día hay jugos, monos (evitables), encantadores de serpientes (también evitables), y a la noche se llena de puestos de comida, música y luces.
? Lo mejor: verla desde una terraza con vista. Subí a algún café (como el Café de France o Zeitoun Café), pedite un té a la menta y mirá el show desde arriba.
3. Jardín Majorelle y Museo Yves Saint Laurent
Un oasis azul en medio del caos. El Jardín Majorelle es todo lo que esperás: colores intensos, cactus gigantes, fuentes y calma. Al lado está el museo de Yves Saint Laurent, muy bien curado.
? Recomendación: sacá entrada online y andá temprano. Se llena rápido.
4. Le Jardin Secret
Un lugar mucho menos conocido que Majorelle, pero igual (o más) encantador. Es un jardín escondido dentro de la medina, con fuentes, arquitectura islámica y una paz que se agradece.
? Ideal para merendar algo y descansar los pies después de caminar mil callejones.
5. Visitar un riad tradicional (y si podés, dormir en uno)
Los riads son casas antiguas convertidas en hospedajes, con patios internos, mosaicos, fuentes, té de bienvenida y una calma mágica. Dormir en uno cambia toda la experiencia.
? Yo me quedé en Riad Tasneem (primera noche) y Riad De Vinci & SPA (al final del viaje), y los dos fueron un sueño.
6. Comer un buen tajine (o couscous) en un restaurante con encanto
Marrakech tiene una oferta gastronómica increíble. Acá algunos lugares que me encantaron:
- ? Le Jardin du Lotus – decoración soñada y show con bailarinas.
- ? Nomad – comida marroquí moderna, terraza divina.
- ? Café des Épices – informal, ideal para almorzar.
- ? Atay Café – tranquilo, con linda vista desde la terraza.
- ? La Terrasse des Épices – perfecto para cena romántica.
? Y si sos vegetariana/o como yo, tranquila/o: tenés muchas opciones sabrosas sin carne.
7. Hammam y masaje marroquí
Después de caminar todo el día, un baño de vapor y masaje con aceite de argán es casi obligatorio. Podés hacerlo en un lugar de lujo o en hammams más tradicionales.
?♀️ En el Riad De Vinci & SPA aproveché para relajarme al final del viaje y fue un gran cierre.
8. Madrasa Ben Youssef
Una antigua escuela coránica con mosaicos increíbles y patios simétricos que te hacen querer sacar fotos de cada rincón.
? Una joyita arquitectónica que vale mucho la pena (aunque esté más turística que antes).
9. Pasear por el barrio de Kasbah y visitar las Tumbas Saadíes
Esta zona tiene otra energía, más tranquila. Las Tumbas Saadíes son un pequeño complejo donde están enterrados miembros de una antigua dinastía, rodeados de jardines y mosaicos.
? Ideal para una caminata en modo lento, cámara en mano.
10. Tomarte un té (o dos) por día
En una terraza, en tu riad, en un café escondido o en un vaso de plástico en la calle… el té a la menta forma parte del viaje. Es más que una bebida: es una pausa, un ritual, una excusa para mirar alrededor y respirar.
Bonus: para los que se quedan más días…
Si te quedás más tiempo en Marrakech, podés visitar:
- El Palacio de la Bahía
- El Museo de Marrakech
O hacer una escapada de un día al valle de Ourika o Essaouira (si no vas al desierto)